Llegué a Medellín en 2024 con una maleta y el dinero que obtuve al vender mi moto. No tenía familia, no tenía contactos y tampoco un lugar donde quedarme. Lo único que tenía claro era una cosa: ganar o rendirme no era una opción.
Después de cinco días logré encontrar un arriendo barato y, a los ocho días, ya estaba trabajando en construcción. Durante seis meses esa fue mi realidad, sin conocer todavía el mundo del ecommerce.
Todo cambió el día que asistí a una feria y descubrí este negocio. Decidí aprenderlo en serio. Me encerré todo diciembre a estudiar; mi noche vieja y mi año nuevo los pasé frente al computador aprendiendo cada día.
Un mes después hice mis primeras ventas online. Renuncié a mi trabajo y aposté todo por este camino.
Hoy vivo del ecommerce, lidero un equipo de seis personas y he construido un negocio que me permite ser dueño de mi tiempo y crear una vida que antes parecía imposible.